Prevención

Los países de América Latina y el Caribe se comprometen a reducir contundentemente las nuevas infecciones por VIH y a promover los derechos humanos

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Los países de América Latina y el Caribe reclamaron una importante reducción del número de infecciones por VIH y de la discriminación relacionada con el VIH en la región y establecieron nuevos objetivos de prevención a cumplir para el año 2020.

Los nuevos objetivos de prevención regionales, adoptados en el segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el Continuo de Atención del VIH, incluyen la reducción en un 75 % de las nuevas infecciones por VIH entre adultos y jóvenes, y el aumento a un porcentaje del 90 % de la cantidad de hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales y personas transexuales con acceso a los paquetes de prevención del VIH.

Manual de respuesta médica a infecciones de transmisión sanguínea o sexual entre las personas que se inyectan drogas y sus parejas en las américas

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El uso de algunas drogas ilegales, como la cocaína, está extendido en toda la Región de las Américas, aunque la prevalencia de las distintas vías de consumo (fumada, intranasal o inyectada) varía de unos territorios a otros. No existe una respuesta clara para explicar por qué el consumo inyectado de drogas se ha difundido más en unas áreas geográficas que en otras, pero la experiencia de la epidemia de infección por VIH en todo el mundo permite afirmar que no existen fronteras geográficas que pongan límite a su extensión.

La gran eficiencia de la vía inyectada para la transmisión de infecciones ha determinado las diferencias en los patrones epidemiológicos del VIH en la Región.En los lugares dónde la vía inyectada ha tenido una presencia relevante como forma de consumo de drogas, la epidemia se ha difundido básicamente, o en gran medida, a través de esa forma de transmisión.

La epidemia de VIH en América Latina entre las personas que se inyectan drogas ha alcanzado tasas de infección muy elevadas en algunos países, por la rapidez con que se difunden las infecciones de transmisión sanguínea en estas poblaciones y por la ausencia de medidas preventivas en su momento.

Otras infecciones como la producida por el virus de la hepatitis C han alcanzado prevalencias incluso superiores en algunos grupos de inyectores. La estrategia frente a la epidemia de VIH no debe ser una respuesta aislada y en ella deben intervenir todos los interlocutores que trabajan en las áreas de prevención de las infecciones de transmisión sanguínea o sexual y de los problemas derivados del consumo de drogas.

Se requiere la colaboración de instituciones y ongs para construir una respuesta que tenga base científica y priorizada y se adapte a las necesidades de estas poblaciones. La magnitud de la respuesta debe ser proporcional a los daños y en muchos casos necesitará de modificaciones legales que permitan el desarrollo de determinadas iniciativas de prevención.

Este manual pretende orientar a los profesionales de la salud, planificadores, organizaciones comunitarias, profesionales que trabajan en atención primaria de salud o en centros de tratamiento de la dependencia de drogas sobre la forma más adecuada para abordar la prevención de las infecciones de transmisión sanguínea o sexual entre los inyectores de drogas.

Prevenir todas las nuevas infecciones por el VIH entre usuarios de drogas una misión del ONUSIDA RD

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Se calcula que en todo el mundo hay unos 3 millones de usuarios de drogas inyectables que viven con el VIH, mientras que 13 millones más corren el riesgo de infectarse. El acceso a los servicios de prevención y a los programas de reducción de daños ha aumentado, pero no hasta los niveles necesarios. En todo el mundo se estima que, de media, cada usuario de drogas inyectables dispone de menos de dos agujas estériles al mes, y que por cada ocho personas que siguen la terapia de sustitución de opiáceos, 100 siguen inyectándose drogas. Según las orientaciones de la OMS, UNODC y ONUSIDA, disponer de menos de 100 jeringas por usuario es una cifra baja. Son pocos los países que cuentan con datos sobre la cobertura del tratamiento del VIH para usuarios de drogas inyectables seropositivos. 14 países ofrecen tratamiento a un 5% o menos de estos usuarios, mientras que en solo nueve países esta cifra supera el 10%. ONUSIDA pide que se amplíen los programas integrales, contrastados y que respeten los derechos humanos para que todos los usuarios de drogas inyectables puedan acceder a ellos (por ejemplo, ofreciendo medidas de reducción de daños junto a una disminución de la demanda), así como iniciativas para reducir la co-infección por hepatitis, aumentar el acceso al tratamiento, y garantizar que los marcos jurídicos y políticos sirvan para los esfuerzos de prevención del VIH. En la República Dominicana, una de las acciones está enfocada a mejorar y aumentar las acciones en VIH para evitar que los usuarios de drogas se infecten, con intervenciones integrales basadas en Derechos Humanos accesibles para las personas usuarias de drogas, y asegurando que el marco normativo y legislativo sean útiles a los esfuerzos de prevención del VIH. Se ha creado la Mesa de Usuarios de Drogas, un espacio multisectorial donde convergen autoridades del sector salud, drogas, VIH, las agencias de cooperación internacionales y grupos de usuarios de drogas, donde se han revisado las estrategias de abordaje y formulado nuevas evidencias, con acciones que incluyen el fortalecimiento de grupos de usuarios de drogas para demandar sus derechos y la sensibilización a instancias que ofrecen servicios para revisar su estrategia de abordaje.